Cultiva tu propio jengibre

El jengibre – Zingiber officinale – es una hierba muy fácil de cultivar y lo mejor es que, para empezar, solo tienes que hacer un paseo a la frutería y comprar una raíz. Este no es el jengibre tropical que da flores llenas de color, pero con él puedes hacer infusiones, pasteles, aderezar tus ensaladas o guisos, o hacer más interesante un batido de frutas, mientras aprovechas todos sus beneficios.
Raíces de jengibre jóvenes.
Para cultivar tu propio jengibre lo ideal es comprar una raíz – o rizoma - orgánica puesto que las no-orgánicas pueden haber sido tratadas con inhibidores del crecimiento y esto haría más lento el proceso. Elige una raíz joven, las de piel más suave. Debes fijarte que tenga esos nudos típicos del jengibre lo más verdes posible puesto que de allí saldrán los brotes. Tienes que tener en cuenta que a la raíz de jengibre le gusta:
  • Un ambiente cálido (es una planta tropical)
  • Sombra parcial
  • Tierra rica y húmeda
  • Tiesto de plástico, las raíces a veces se atascan en la terra cotta
Pon tu raíz de jengibre en remojo toda la noche. Si compras un rizoma grande con varios brotes, puedes romperlo en diferentes trozos siempre y cuando cada uno tenga un nudo. Entonces planta los trozos en un tiesto de al menos 15 cm de diámetro casi lleno de tierra, a unos 2,5 cm de la superficie y con los brotes hacia arriba. Cúbrelos y riega. Asegúrate de mantener los rizomas de jengibre siempre húmedos y lejos del sol directo y el viento, lo recomendable es adentro de casa para empezar, y afuera cuando suben las temperaturas.
Comparado con otras hierbas el jengibre crece de a poco y eventualmente sus tallos pueden alcanzar una altura de 60 a 90 cm. Puedes cosechar tu propio jengibre en cualquier momento una vez que la planta haya crecido, aunque siempre puedes esperar unos días más y obtener una cosecha más abundante. Cuando estés listo, corta un trozo del rizoma y utilízalo. Tambén puedes re-plantar aquellos trozos en los que veas nuevos nudo-brotes, repitiendo todo el proceso. El Zingiber officinale se planta a principios de la primavera y se deja crecer todo el verano para cosechar en otoño. Si lo cuidas y lo dejas como planta decorativa a lo largo de los años tal vez tengas la suerte de verlo florecer. Tú eliges, ¿bizcocho ó recreo para tus ojos?
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