Ahimsa, el primer Yama

Lo que determina la acción es la intención.

Hoy, YogaYe te propone que hablemos del primer Yama que indica Patanjali en las escrituras de los Yoga Sutras, ahimsa.

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Ahimsâpratist hâyâm tatsannidhau vairatyâgah (Yoga Sûtra, II.35)

I) Ahimsa, qué es

Orígenes

La primera aparición de este término en el contexto de la filosofía india se encuentra en las escrituras hindúes llamadas Upanishads, que datan del año 800 a.C.

Definición

Ahiṃsā es un término sánscrito que se refiere a un concepto filosófico que aboga por la no violencia y el respeto a la vida. Es lo contrario a himsa (violencia). La ahiṃsa es una importante doctrina del budismo, el hinduismo y el jainismo. Habitualmente se interpreta como símbolo de paz y respeto hacia los seres capaces de sentir.

Representación de Ahimsa

La idea del ahimsa suele identificarse con una rueda en la palma que simboliza el voto jainista de la ahimsa y que representa el dharma chakra: reencarnación a través de la paz y la no violencia. Por eso, en varias filosofías la idea del ahimsa tiene como finalidad evitar un mal karma.

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II) El primer Yama

En el segundo libro de los sutras de Patanjali, encontramos el primer de los 5 yamas o actitudes éticas: ahimsa. La traducción más utilizada es “no-violencia”. Pero, ¿qué entiende el Yoga por no violencia?.

Entender Ahimsa

La práctica de ahimsa incluye la vigilancia y observación constante de nosotros mismos cuando interactuamos con otros, tomando nota de nuestros pensamientos e intenciones para actuar de forma no violenta.
Afabilidad, amabilidad, cordialidad, dulzura, suavidad, ternura son algunos de las características de la no-violencia. También lo son comprensión, paz, diálogo, amor, comunicación, acuerdos, compasión y empatía.

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El respeto y no violencia a uno mismo

Ahimsa empieza por el respeto y la aceptación y no violencia hacia uno mismo. El respeto a uno mismo comienza por el autoconocimiento. Algunas de las reflexiones respecto a esa no violencia podrían ser:
• cómo reacciono emocionalmente
• me escucho cada momento
• qué siento en cada momento
• dedico tiempo para mí mismo
• me acepto tal y como soy

En la práctica del Yoga, nos encontramos con pequeños desafíos constantemente.
• ¿cómo es mi diálogo interior cuando pierdo el equilibrio en un asana?
• ¿cómo me hablo?
• ¿cómo me trato?
• ¿respeto los límites de mi cuerpo y mi respiración?


III) Un poco de historia de ahimsa

Mahatma Gandhi

Fue el mayor defensor en el siglo XX de esta doctrina, Gandhi reconoció este precepto como fundamental para la ética humana, lo que le llevó a adoptar una vida de no violencia. Repetía constantemente que sólo se vence a una persona cuando ésta abandona la lucha. Él mismo volvía al ataque una y otra vez con renovado vigor.

Más tarde, los movimientos a favor de los derechos civiles estuvieron influenciados por este concepto, y Martin Luther King fue uno de ellos.

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Ahimsa en Occidente

Mahatma Gandhi, introdujo este concepto en occidente, posteriormente otros movimientos a favor de los derechos de la tierra y los animales son influidos por esta filosofía, realizando protestas pacifistas a favor de esos derechos y en rechazo de la violencia.
Esta filosofía ha inspirado a muchos a realizar conceptos similares como la Comunicación No-violenta, desarrollada por el Dr Marshall Rosenberg.
El Yoga y la meditación en su práctica frecuente en occidente ha ayudado mucho a que se reconozca y familiaricen con la importancia del ahimsa.


IV) Cómo practicar ahimsa

El primer paso en la práctica de ahimsa es reconocer nuestras tendencias a himsa e identificar cuándo, cómo y por qué surgen estas tendencias. Sin esta consciencia, no seremos capaces de avanzar.
En teoría, podemos estar de acuerdo con el principio de ahimsa y creer que vivimos acorde a ello. Pero, ¿qué sucede cuando alguien nos pisa? ¿Cómo surge la ira y cómo puede causar agresión? Ahimsa nos invita a analizar nuestras acciones y reacciones a los eventos que nos suceden y examinar nuestras motivaciones a profundidad.

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Ahimsa durante la práctica de asana

A veces los pensamientos negativos son mucho más poderosos que la agresión física y otra forma de ir en contra de este Yama es forzar demasiado nuestro cuerpo en algunas asanas, discutir con nosotros mismos queriendo ir más allá de lo que podemos a nivel anatómico o colocándonos esa presión mental que no nos llevará más que al retraso y a la limitación de la fluidez que el camino de nuestra práctica nos quiera mostrar.

Podemos empezar a practicar ahimsa durante la práctica de asana si observamos y nos preguntamos: ¿estoy dispuesto a sacrificar mi salud por ganar mayor competitividad? ¿estoy dispuesto a causarme daño para impresionar al profesor o a otros practicantes? ¿para sobresalir?
Estas motivaciones también pueden existir en nuestra práctica personal en casa, porque cuando practicamos solos podemos estar haciéndolo con el objetivo de impresionar al resto en el futuro. La próxima vez que abres tu esterilla de Yoga para practicar en casa, observa.


Aplicar Ahimsa fuera de la esterilla

De la misma manera que en la práctica de Yoga vamos refinando la ejecución de asana de forma que no nos cause daño, el proceso de refinamiento en el espacio de las relaciones hacia nuestro entorno es muy grande.

Ahimsa se ha de aplicar de forma consciente teniendo en cuenta el gran esquema de las circunstancias, con toda la información disponible a la vista y desde ahí, tomar la decisión que se considere más adecuada desde el amor y la compasión. Cuando practicamos ahimsa bajo tal premisa el resto de los Niyamas se desarrollan de forma natural y precisa.

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A modo de conclusión

Patanjali, se centraba más en defender ahimsa como una actitud de la mente, que en lo que hacemos literalmente. La violencia puede aparecer, pero se transforma en no-violencia cuando se hace consciente y presente, conformando así, la actitud hacia los demás. Este sería un enfoque más emocional, referente a la gestión individual de las emociones negativas, que nos conducen a estados violentos más que la prohibición de actuar de una determinada manera.

Así, ahimsa nos invita a plantearnos nuestras acciones tanto a nivel profundo como sutil y a buscar las respuestas de lo que ahimsa significa para nosotros.

Practica ahimsa dentro y fuera de la esterilla.

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