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HALASANA. Postura del arado

Se la considera una postura invertida, aunque también la podemos considerar una postura de flexión cervical. Normalmente dentro de una kriya llegarás a halasana o postura del arado después de sarvangasana o postura de la vela.

Si quieres saber cómo construirla… ¡Sígueme!

– En primer lugar túmbate sobre la espalda con las piernas y pies juntos. Los brazos quedan estirados a los costados del cuerpo y las palmas contra el suelo. Vigila que las cervicales estén bien estiradas, el mentón recogido y la mandíbula relajada.

– A la vez que exhalas haces fuerza con las caderas para elevar las piernas y formar un ángulo recto con el tronco hacia el cielo.

– Vuelves a inhalar, y a la vez que exhalas elevas las caderas para conseguir que las rodillas pasen por delante de la cara y las puntas de los pies toquen el suelo por detrás de tu cabeza. Ayúdate haciendo presión con las manos contra el suelo.

– Durante la fase estática de la postura mantén los brazos estirados y las palmas  de las manos apoyadas contra el suelo. Las piernas permanecen muy estiradas por detrás de la cabeza de manera que el tronco forme un ángulo recto con la cabeza y las clavículas y la barbilla se tocan

– Para salir de halasana o postura del arado, utiliza la fuerza de la cintura para descender vertebra a vertebra mientras exhalas. Pasa las piernas estiradas por delante de la cara, hasta que lleguen al suelo.


Gracias a la postura del arado podrás influir positivamente en tus glándulas tiroides, proporciona flexibilidad a la columna vertebral y tonifica todos sus nervios, masajea las vísceras abdominales beneficiando a los riñones, hígado y páncreas, combate el estreñimiento y tranquiliza la mente.

Su contrapostura es matsyasana o postura del pez.

Irune

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