Asana del mes: Trikonasana – El Triángulo

Hoy, empezamos con nuestra nueva serie "Asana del mes", donde os presentaremos mensualmente una nueva postura de yoga, en colaboración con Yoga Sivananda Madrid. El triángulo es la última de las doce posturas básicas que se practican en la serie habitual de la Escuela Sivananda en todo el mundo. Aunque se habla de la existencia de 84.000 asanas diferentes en yoga es importante dominar las básicas para intentar posteriormente las más avanzadas. Trikonasana facilita los movimientos laterales a la columna. Es complementaria de Ardha Matsyendrasana (media torsión espinal) ampliando y completando los movimientos posibles de la columna vertebral: extensión, flexión, tracción, rotación y inclinación con la postura del triángulo. BENEFICIOS FÍSICOS Y MENTALES DE TRIKONÁSANA 1. El triángulo tonifica los nervios espinales y los órganos abdominales. 2. El pecho se relaja, expande y “abre”. 3. Se masajean el hígado y el bazo facilitando sus secreciones naturales. 4. Se tonifica y se da una mayor irrigación sanguínea a las raíces de los pares de nervios. 5. Se da un estiramiento lateral a la columna de ambos lados y se estiran los músculos de la zona. 6. Esto mantiene la columna elástica. 7. El triángulo promueve la flexibilidad de la cadera y piernas. 8. Quienes sufren el acortamiento de una de las dos piernas, como resultado de una fractura de cadera, muslo u otro hueso de la pierna se benefician con esta postura. 9. El cuerpo se aligera y se mejoran las otras asanas. 10. Se calma la mente, con un aumento del control de las emociones. 11. Se fortalece la autoconciencia y aumenta la empatía. Trikonasana INSTRUCCIONES PARA EJECUTAR LA POSTURA Nos ponemos de pie con las piernas separadas a una distancia doble de nuestra cintura. Gire el pie izquierdo hacia fuera y el derecho ligeramente hacia dentro. Al inhalar levantamos los dos brazos, con las palmas hacia abajo, hasta que estén paralelos al suelo. Al inhalar elevamos el brazo derecho, pegado a la oreja, hacia arriba intentando que el hombro supere la altura de la oreja derecha e inclinamos el cuerpo hacia el lado izquierdo y ligeramente hacia delante para evitar las costillas. Nos dejamos deslizar hacia el lateral izquierdo, la mano izquierda a lo largo de la pierna izquierda. Las piernas están estiradas y las caderas y el tronco hacia delante. El brazo derecho sigue pegado a la oreja y extendido paralelamente al suelo. Respiramos profundamente varias veces. Con cada exhalación vamos descendiendo un poco más, hasta que la mano izquierda tome el tobillo izquierdo. Miramos, a la mano derecha, hacia el techo. Inhalamos, deshacemos la postura y volvemos a colocarnos derechos. No flexionamos las rodillas ni los codos al inclinar el cuerpo o al devolverlo a su posición inicial. A continuación giramos el pie derecho hacia fuera y el izquierdo ligeramente hacia dentro. Al inhalar levantamos los dos brazos, con las palmas hacia abajo, hasta que estén paralelos al suelo. Al exhalar elevamos el brazo izquierdo, pegado a la oreja, hacia arriba intentando que el hombro supere la altura de la oreja izquierda e inclinamos el cuerpo hacia el lado derecho y ligeramente hacia delante para evitar las costillas. Nos dejamos deslizar hacia el lateral derecho, la mano derecha a lo largo de la pierna derecha. Las piernas están estiradas y las caderas y el tronco hacia delante. El brazo izquierdo sigue pegado a la oreja y extendido paralelamente al suelo. Respiramos profundamente varias veces. Con cada exhalación vamos descendiendo un poco más, hasta que la mano derecha tome el tobillo derecho. Miramos a la mano izquierda, hacia el techo. Inhalamos, deshacemos la postura y volvemos a ponernos derechos.
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