8 de mayo 2012

HALASANA. Postura del arado

Se la considera una postura invertida, aunque también la podemos considerar una postura de flexión cervical. Normalmente dentro de una kriya llegarás a halasana o postura del arado después de sarvangasana o postura de la vela.

Si quieres saber cómo construirla… ¡Sígueme!

– En primer lugar túmbate sobre la espalda con las piernas y pies juntos. Los brazos quedan estirados a los costados del cuerpo y las palmas contra el suelo. Vigila que las cervicales estén bien estiradas, el mentón recogido y la mandíbula relajada.

– A la vez que exhalas haces fuerza con las caderas para elevar las piernas y formar un ángulo recto con el tronco hacia el cielo.

– Vuelves a inhalar, y a la vez que exhalas elevas las caderas para conseguir que las rodillas pasen por delante de la cara y las puntas de los pies toquen el suelo por detrás de tu cabeza. Ayúdate haciendo presión con las manos contra el suelo.

– Durante la fase estática de la postura mantén los brazos estirados y las palmas  de las manos apoyadas contra el suelo. Las piernas permanecen muy estiradas por detrás de la cabeza de manera que el tronco forme un ángulo recto con la cabeza y las clavículas y la barbilla se tocan

– Para salir de halasana o postura del arado, utiliza la fuerza de la cintura para descender vertebra a vertebra mientras exhalas. Pasa las piernas estiradas por delante de la cara, hasta que lleguen al suelo.


Gracias a la postura del arado podrás influir positivamente en tus glándulas tiroides, proporciona flexibilidad a la columna vertebral y tonifica todos sus nervios, masajea las vísceras abdominales beneficiando a los riñones, hígado y páncreas, combate el estreñimiento y tranquiliza la mente.

Su contrapostura es matsyasana o postura del pez.

Irune…

11 de abril 2012

MATSYASANA. Postura del pez

Postura de extensión hacia atrás o contrapostura de sarvangasana (postura de la vela) y halasana (postura del arado), dentro de esos dos enfoques es donde ubicamos a matsyasana, la postura del pez.


¿Quieres saber cómo la construyes? Pues muy fácil…

– Para comenzar siéntate en el suelo con las piernas estiradas y juntas, la espalda recta hacia el cielo y las palmas de las manos en el suelo, al lado de las nalgas. Estira el tronco verticalmente mientras haces una inspiración profunda.

– Espirando deja caer suavemente el tronco hacia atrás, mientras apoyas un antebrazo y luego el otro.

– Inspiras de nuevo mientras proyectas el pecho hacia arriba, hunde los riñones y desliza los codos un poco hacia adelante. La columna debe quedar arqueada de manera que la cabeza cuelgue hacia atrás hasta apoyarse ligeramente sobre el suelo.

– Para acabar deja que tus manos reposen sobre los huesos de las caderas mientras el peso corporal se reparte entre nalgas, codos y caderas. Las piernas están relajadas, aunque también podrían estar en forma de loto que hubieras construido ya desde el inicio.

Puedes sostener la postura entre 1 y 3 minutos, eso dependerá de ti, escucha tu cuerpo… y si la practicas dentro de una kriya realízala después de halasana.

Puedes salir de la postura haciendo presión con los codos, mientras inspiras, y elevas la cabeza hasta llevar la barbilla al pecho. Espirando bascula la pelvis hacia delante y detrás, apoya el sacro, la zona lumbar, la zona dorsal, el cuello y finalmente la cabeza.

¿Qué beneficios te aporta?

Practicar la postura del pez, te regula las glándulas tiroides, mejora la ventilación pulmonar que a su vez te ayuda en tratamientos para la bronquitis, asma y otras complicaciones respiratorias, endereza la espalda y fortalece los músculos de la zona dorsal.

¿Se puede pedir más?

Irune…

17 de enero 2012

Haz yoga en una silla

Si llevas mucho tiempo en la oficina, o delante de un ordenador, puedes hacer un pequeño descanso desde tu silla que no durará más de 15 minutos y te hará recobrar la frescura. Debes vigilar que los pies estén perfectamente en contacto con el suelo y los muslos te queden paralelos a la tierra, si no es así prueba a regular la silla con algo de altura o cámbiala por otra más pequeña.

1. Con los ojos cerrados y llevando la concentración a la respiración, siéntate y mueve tu cuerpo de pelvis hacia arriba en círculos, inhalando al pasar por delante y exhalando al hacia detrás. Haz unos 10 círculos en cada dirección.

2. Sentándote en el borde de la silla y con los pies firmes en el suelo, inhala extendiendo tu columna hacia arriba a la vez que extiendes los brazos, y exhala inclinándote hasta que el torso quede apoyado en los muslos, los brazos cuelgan y las manos se apoyan junto a los pies, aquí haces 8 respiraciones profundas. Para subir el torso coloca tus manos en las ingles, inhalas, y con la exhalación lo llevas estirado hacia la vertical.

3. Agarra con las manos tus hombros, el pulgar queda detrás y los demás dedos delante. Los codos apuntan hacia afuera. Inhala, y con la exhalación gira hacia la izquierda, vuelves a inhalar en el centro y exhalas en la derecha. La cabeza no gira. Haz 6 giros en cada dirección.

4. Con la espalda cerca del respaldo de la silla y los pies bien apoyados en el suelo, inhala extendiendo tu columna hacia arriba mientras mantienes tu barbilla recogida, al exhalar giras el torso desde la cintura hacia la izquierda como si quisieras mirar atrás. Agárrate del respaldo para hacer palanca y profundizar en la torsión. Vigila que tu columna siga proyectada hacia arriba y sin subir los hombros. Haz 4 torsiones en cada dirección.

5. Siéntate en el borde de la silla, con el pie derecho bien apoyado en el suelo, estira pierna izquierda hasta apoyar el talón en el suelo. Inhalando extiende hacia arriba tu columna e inclínate hacia delante en el momento de la exhalación, apoya la mano derecha junto al pie derecho y cógete del pie izquierdo con la mano izquierda. Haz 6 respiraciones profundas y con la última exhalación sube el torso a la vertical. Haz lo mismo con la otra pierna.

6. Acaba sentado cómodamente en la silla y observando un par de minutos tu respiración sin forzarla, inhala y exhala, mientras visualizas que sueltas la tensión.

¡Espero que me cuentes qué tal te ha ido!

Irune…

13 de junio 2011

Los 13 obstáculos de Yoga

El camino del yoga puede ser largo y duro, lleno de obstáculos, trampas y desvíos. Por suerte, la filosofía del yoga ofrece un programa de asistencia en ruta para ayudarte cuando te atasques. Los sabios yoguis de la antigüedad que ya han recorrido este camino, nos han dejado una guía de soluciones llamada “Los 13 obstáculos del Yoga”.

1. Vyadhi
Enfermedad, física o mental. Es difícil hacer yoga si estás físicamente enfermo. Por lo tanto, es importante llevar un estilo de vida saludable para la prevención de la enfermedad y la promoción de una salud óptima.

2. Styana
Apatía, falta de inclinación hacia el kartavya o deber. Al postergar las cosas, evitamos nuestra práctica y creamos excusas para no estar en el camino y hacer el trabajo correctamente.

3. Sanshaya
Dudar de nuestras capacidades o el resultado de yoga. Sólo podemos llegar a conocer la realidad cuando estamos libres de la duda. Es importante cultivar la fe en uno mismo, así como el camino del yoga.

4. Pramada
Negligencia, descuido, falta de persistencia. Acercarse al yoga sin el cuidado, respeto y devoción necesarios, creará posiblemente resultados  erráticos y negativos.

5. Alasya
La pereza, la inercia de la mente o del cuerpo debido a la dominación del elemento tamásico. El yoga requiere disciplina, celo y tapas (la fuerza de voluntad) para tener éxito en su camino. La pereza nos impide alcanzar nuestro máximo potencial.

6. Avirati
Indulgencia, apego a las cosas placenteras. Tenemos que aprender a dejar ir los objetos de deseo si queremos avanzar en el yoga.

7. Bhrantidarsha
Visión falsa, sensación prematura de seguridad. El desarrollo de una idea falsa acerca de la práctica del yoga y sus resultados pueden no sólo ser uno de los conductores que nos alejen del camino del yoga, sino también crear daño y decepción.

8. Alabdha-bhumikatva
La no-realización de la próxima etapa de yoga. Esto sucede debido a una práctica defectuosa o deficiente y crea una sensación de estar atascado en ella y lleva al desaliento.

9. Anawasthitatwa
La inestabilidad, la no-permanencia de un logro de yoga o de la etapa. No ser capaz de mantener una etapa alcanzada dentro de la práctica puede ser un verdadero desaliento. De nuevo, esto puede ser el resultado de la práctica defectuosa o deficiente.

Cuando alguno de estos obstáculos principales se encuentran, cuatro pequeños obstáculos pueden aparecer de acuerdo a las circunstancias:

1. Duhkha
El dolor o la tristeza.

2. Daurmanasya
La depresión, el dolor causado por el incumplimiento de los deseos.

3. Angamejayatwa
El temblor de las partes del cuerpo.

4. Shvâsa-prashvâsa
Perturbaciones en el kumbhaka o retención de la   respiración, causando el patrón irregular de respiración que viene con la agitación mental.

Tenemos que ser capaces de eliminar todos estos obstáculos de nuestra  voluntad para tener éxito en el yoga. Pueden aparecer en cualquier momento, y si no se conquistan en su primera aparición, lo más probable es que vuelvan hasta que aprendamos a superarlos.

La clave para la eliminación de todos y cada uno de los obstáculos arriba mencionados, es el cultivo de la unificación de la mente.
Ten muy en cuenta esos puntos y observa cual de ellos puede estar perjudicando tu práctica, aprende a cultivar tu mente para obtener el mayor beneficio posible de ella.

Namasté,
Nina…

1 de junio 2011

Hatha Yoga: El camino físico

El Hatha Yoga es la disciplina que, en general, en Occidente se denomina simplemente Yoga. Hatha Yoga (ha = “sol”, Tha = “luna”) logra la unión de mente, cuerpo y espíritu a través de una práctica de asanas (posturas de yoga), pranayama (respiración yoga), mudra (gestos corporales) y shatkarma (limpieza interna). Estas prácticas se utilizan para purificar el cuerpo, cultivar el prana y activar el kundalini, las energías sutiles del cuerpo.

En la historia del yoga, el Hatha Yoga se desarrolló a partir del Tantra Yoga. Los tántricos utilizaron el cuerpo físico como medio para alcanzar la iluminación y desarrollar las conexiones físicas-espirituales, centrando en el cuerpo las prácticas que conducen a la Hatha Yoga. Sin embargo, el Hatha Yoga se centra exclusivamente en la transformación del cuerpo físico a través de la purificación y el cultivo de la energía vital de prana. Y todas las técnicas del Hatha Yoga son vistas como los primeros pasos para la consecución de los estados más profundos de la meditación y la iluminación que se encuentran en el camino del Raja Yoga (meditación).

El texto más antiguo utilizado ampliamente en las antiguas prácticas físicas del Hatha Yoga es el Hatha Yoga Pradipika. Este libro fue compuesto en el siglo XV  por Swami Swatamarama y se deriva de los antiguos textos sánscritos y de las experiencias propias del yoga de Swatamarama.
El objetivo principal de este texto es iluminar las disciplinas físicas y las prácticas del Hatha Yoga y la integración de éstas con las metas espirituales más elevadas del Raja Yoga. Swatamarama comienza con la explicación de la relación entre el Hatha Yoga y Raja Yoga, informándonos de que Hatha es una práctica preliminar al Raja Yoga. Nos dice que la obtención del auto-control y la  auto-disciplina es mucho más fácil cuando empezamos con el cuerpo físico y energético, contrariamente al Raja Yoga, que trata de controlar directamente la mente.

No fue sino hasta la década de 1920 cuando se popularizó el Hatha Yoga y se  extendió en la India gracias a la obra de T. Krishnamacharya y algunos otros yoguis valientes y decididos. Krishnamacharya viajó por la India dando demostraciones de poses de yoga con otros yoguis pioneros (entre sus más cercanos discípulos se encuentran Sri Patabi Jois y Sri Iyengar) promoviendo el Hatha Yoga como una buena medicina y posible cura de dolencias. Desde entonces, muchos maestros occidentales y de la India se han convertido en pioneros de la popularización del Hatha Yoga y de ganar millones de seguidores.

Conecta con la sabiduría del yoga, sabiendo que hay un estilo para ti y que elijas el camino que elijas todo llevan a lo mismo, a adentrarte con tu ser y conectar con tu esencia, para vivir una vida plena de amor y armonía.…

17 de mayo 2011

Los beneficios de la Respiración Yóguica

La respiración es un elemento crucial en una clase de yoga. Respirar presenta ventajas abundantes que abarcan los aspectos físico, mental y espiritual de la práctica del yoga. Además de desarrollar la compresión y el manejo de las poses de yoga (asanas), es muy recomendable también tomar tiempo y energía para ser consciente y dominar la respiración.

A través del control de la respiración, se alcanza un fuerte sentido de conexión, ampliación y rejuvenecimiento. A menudo, cuando las personas están bajo dolor, molestias, sensación de estrés o carga mental, sin saberlo, respiran sólo desde las cámaras superiores de los pulmones (llamada respiración apical). Esta respiración localizada en las costillas es muy limitada y no deja aprovechar al máximo la capacidad de los pulmones para recibir oxígeno fresco y eliminar el dióxido de carbono (producto de desecho del metabolismo celular).

Los indicadores más comunes de la Respiración Apical Limitada son el cansancio, los estados de ánimo negativos, la falta de vigilancia y las malas posturas. Estos factores se pueden solucionar fácilmente con sólo tomar unas cuantas respiraciones profundas a través del diafragma, gracias a las cuales el cuerpo recibe una avalancha de oxígeno y mejora la circulación energética.
Con cada contracción del diafragma, los órganos digestivos reciben un masaje nutritivo. Este masaje proporciona una mejora del flujo de la sangre y lleva los nutrientes vitales a las células mientras se eliminan las toxinas de los órganos. Por su parte, las ondas musculares generadas contribuyen al movimiento de los alimentos a través del tracto gastrointestinal, lo que conduce a una mejor digestión.

Junto con la mejora de la circulación de la energía, la respiración yóguica tiene una cualidad meditativa que promueve una práctica mental más unida con el físico. Con cada contracción del diafragma, se desarrolla la concentración y se da una mayor conexión con el presente. Gracias a la práctica de la respiración y al enfoque, se crea este puente para las prácticas espirituales. A través de la capacidad de controlar la respiración y de sintonizar con las sensaciones que fluyen por la mente y el cuerpo, uno pasa de la naturaleza evidente de la posición (asana) a un lugar de maravilla y auto- exploración.

Según la filosofía yóguica, con cada respiración se obtiene la fuerza vital o prana, que es la energía vital que hace Todo y Todos. Una adecuada respiración yóguica impregna el cuerpo con esta energía de vida, mejorando la salud, la percepción, y la conexión con uno mismo.

Empieza hoy a observar tu respiración y a mejorar tu calidad de vida!

Namasté,
Nina…