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Equilibrio entre yin y yang: principio de la cocina macrobiótica

A principios del s. xx nace en Japón la macrobiótica, un tipo de alimentación que intenta conseguir el equilibro entre las energías opuestas y complementarias yin y yang. Se trata de conocer las características nutricionales y energéticas de cada alimento, para poder aplicarlas a tu organismo de forma individualizada, según sean tus necesidades.

Si te alimentas adecuadamente mediante la macrobiótica, no sólo logras tener buena salud física, también te equilibras emocionalmente y por lo tanto te elevas espiritualmente. Así, con tu salud en orden, puedes enfocar tus energías hacia proyectos más creativos.


Los alimentos tienen de por sí energía ying, yang, o ambas, pero además, a la hora de cocinarlos podemos yanguizarlos o yinizarlos aún más. Aquí van unos cuántos apuntes:

Si eres excesivamente yin a menudo notarás apatía, depresión o cansancio, por lo tanto te interesa comer más alimentos yang o yanguizarlos cociéndolos más tiempo en la sartén a fuego fuerte, con más sal, y sin tapar para que los elementos yin se volatilicen. Si tienes exceso de yang con frecuencia notarás tensión e hiperactividad, por lo que te conviene yinizar los alimentos haciendo cocciones más cortas y rápidas, con más cantidad de agua, y con movimientos expansivos como en el caso de los fritos. La forma de cocinarlos también es importante para la macrobiótica.

Aquí va un breve resumen ordenado de más yang a yin:

– Horneado (300º): es el que más yang aporta, sólo es recomendable en invierno muy fríos ( muy yin) para equilibrar.

– Fritos (250º): aporta mucho yang, con la desventaja de que convierte a las grasas en saturadas y perjudiciales para la salud.

– Plancha: el calor de golpe rompe la energía de algunos alimentos.

– Estofados: un yang más suave y más recomendable. Ideal en invierno (yin).

– Salteados: a fuego fuerte y con un pelín de aceite durante poco tiempo, de manera que no pierde propiedades.

– Hervidos: cuánto más lo hierves más yang añades.

– Al vapor: ideal en primavera y verano, que es cuando necesitamos más yin.

– Escaldados: va muy bien para verduras en hoja. Se hierve la verdura sólo durante dos minutos y el agua se tira.

– Crudos: se utilizan para ensaladas prensadas, escaldadas o en fermentación. No es recomendable comerlos crudos directamente porque son indigestos.

¿Alguna vez habías observado como influye la energía de los alimentos en tu estado de ánimo? ¿Has notado alguna vez si tu pensamiento es más claro evitando según qué comidas?

Haz la prueba y ¡cuéntame qué resultados has obtenido!

Irune

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